El asambleísta departamental por La Paz, Edwin Herrera, informó que tras la elaboración de un protocolo médico clínico y otro logístico, en julio se iniciará el traslado de los primeros pacientes con cáncer desde la ciudad de La Paz hasta el hospital oncológico de Santa Cruz para que puedan ser tratados con el acelerador lineal que posee dicho nosocomio.
“Dando seguimiento al convenio firmado por el alcalde Luis Revilla y el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, hemos sostenido este miércoles una serie de reuniones con el secretario de Salud y Políticas Sociales de la Gobernación (cruceña), Oscar Urenda y las máximas autoridades del hospital oncológico de Santa Cruz. Ya estamos trabajando en los protocolos para el traslado de los pacientes paceños con cáncer”, manifestó según una nota de prensa.
Una delegación de La Paz formada por funcionarios de Alcaldía y la Gobernación de La Paz viajó a Santa Cruz para reunirse con representantes cruceños y elaborar los protocolos. /Fides
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jueves, 8 de junio de 2017
martes, 6 de junio de 2017
Anticuerpo reduce riesgo en cáncer de pulmón
Un anticuerpo monoclonal se ha mostrado capaz de reducir en un 53 % el riesgo de empeoramiento o muerte de los enfermos de un cáncer específico de pulmón respecto al tratamiento estándar e incluso ha presentado mayor eficacia en la prevención de metástasis cerebral.
Los resultados de un estudio global en fase III fueron presentados este martes en la última jornada de la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), donde se dieron cita más de 30.000 expertos de todo el mundo.
Este ensayo se realizó sobre pacientes con cáncer de pulmón no microcítico con traslocación del gen ALK -que representa entre el 2 % y el 4 % de todos los casos-, que previamente habían sido tratados con crizotinib, el primer medicamento destinado específicamente para este tumor.
Comparado con este, alectinib (de Roche) redujo el riesgo de progresión o muerte por cáncer en un 53 % y extendió la media de supervivencia libre de progresión en unos 15 meses, al pasar de los 10,4 meses del otro anticuerpo a 25,7 meses.
Es decir, se previenen una de cada dos progresiones de la enfermedad, resumió a un grupo de periodistas el doctor Luis Paz Ares, jefe del Servicio de Oncología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.
Se trata de un tipo de tumor que se desarrolla principalmente en no fumadores o poco fumadores, y que tiene un mejor pronóstico que otros tumores de pulmón.
Otra particularidad es que muestra una "especial avidez con el sistema nervioso central": aproximadamente un 50 % de los pacientes desarrolla metástasis cerebral, casi un 30 % al principio de la enfermedad y más la mitad a lo largo del proceso.
Pero el nuevo tratamiento se mostró más eficaz en la prevención de metástasis cerebrales porque puede penetrar mejor en el cerebro, de forma que a los 12 meses, la incidencia de aquellas fue mucho menor con alectinib que con el otro inhibidor (9 % frente al 41 %).
También los efectos secundarios graves fueron menos frecuentes, y aparecieron en el 41 % de los pacientes frente al 50 % del tratamiento estándar.
Los más comunes de alectinib fueron fatiga, estreñimiento, dolores musculares e hinchazón, mientras que crizotinib causaba problemas gastrointestinales y alteraciones en las enzimas hepáticas.
El siguiente paso para los investigadores será hacer un seguimiento a los pacientes para ver si los tratados con alectinib viven más tiempo; mientras tanto, varios ensayos clínicos en curso están comparando otros inhibidores de ALK de próxima generación con crizotinib en primera línea.
Otro de los avances en cáncer de pulmón llevados a Chicago estos días fue un estudio que constató la eficacia de una estrategia terapéutica para los enfermos del tipo más frecuente de cáncer de pulmón tras la progresión de su enfermedad, consistente en continuar un tratamiento con el anticuerpo monoclonal Atezolizumab después del empeoramiento, que mejoró incluso su tasa de supervivencia global.
lunes, 5 de junio de 2017
Cáncer, cuando los tarijeños salen afuera para sobrevivir
El cáncer es una de las enfermedades que más acecha a los tarijeños, al menos así lo develan numerosos informes que ubican a Tarija entre los cuatro departamentos con más índices de este mal a nivel nacional; sin embargo la tierra andaluz no está preparada todavía para hacer frente a esta enfermedad.
El no tener un hospital oncológico, el hecho de que hasta el año pasado sólo se contaba con apenas cuatro oncólogos y el no tener especialistas de esta enfermedad en niños, dan un panorama de lo mal que se encuentra Tarija al respecto. De hecho, una investigación realizada por la Universidad Privada Domingo Savio revelaba que el 57% de los que padecen esta enfermedad hacen sus tratamientos fuera de este departamento. Sin embargo, cuando se habla con aquellas personas que luchan esta batalla, uno se da cuenta de que las cifras pueden ser mucho mayores.
“Lo que más duele es que cuando sales a otro departamento ves que hay diez pacientes con cáncer y de esos, ocho son de Tarija. Fui a Sucre para hacer mis radioterapias, a La Paz para que me hagan una cirugía y a Santa Cruz donde me hicieron las quimioterapias, y en todos esos lugares era igual. También fui a Salta y los médicos me decían qué increíble cómo gente de Tarija viene por problemas de cáncer”, afirma Giovanna Hoyos, una mujer que lucha aún contra este mal.
Giovana Hoyos Ayarde, tarijeña de nacimiento y con 48 años de edad, es madre de cuatro hijos, tres mujeres y un varón de 12 años. Profesora de profesión, cuenta que se vio obligada a jubilarse a temprana edad, para poder atender su salud. Aunque explica que antes de esto, pasó por malos momentos en el magisterio, porque el Gobierno y el colegio donde trabaja no entendían el problema que tenía.
Relata que pese a las bajas médicas que portaba para ir a realizarse las quimioterapias, la dirección de educación no le pagaba el reemplazo, razón por la cual ella se veía obligada a pagar por su cuenta a su sustituto, justo en la época que más gastos y preocupaciones tenía.
“Trabajé 29 años y 10 meses en el magisterio. Muchos años con varias satisfacciones, pero más en el área rural que en lo urbano”, recuerda. Dice que su especialidad eran los primeros cursos de primaria, aunque admite que también enseñó religión, química, matemáticas, estudios sociales y en secundaria.
Rápidamente, le viene también a la memoria su trabajo con niños con discapacidad, para lo que tuvo que aprender el lenguaje de señas. Justamente esta actividad fue la que la llevó a cambiar de ambiente y de lugar de trabajo. Gracias a una propuesta del padre Miguel Donague, ella llegó a Yacuiba. Hasta allá se fue con su pequeño hijo.
El aviso
“Tras un año de trabajo en Yacuiba, Giovanna empezó a notar algunas alteraciones en su axila derecha. “Yo pensé que era algo pasajero, no le di mucha importancia, y entre broma y broma decía ‘yo tengo una bolita que me sube y me baja’, y nadie me daba importancia”, relata.
Así pasó el tiempo hasta que una vacación de verano, hace casi cuatro años atrás, ella se fue con sus hijas al río y ahí su hija mayor le observó el problema en la axila y le pidió que vaya a hacerse revisar con el doctor.
“Cuando fui al médico éste me transfirió al internista, el internista al cirujano, el cirujano me dijo que vuelva al internista y de ahí me mandaron al ginecólogo. Éste me dijo que no era para él, que me pedirían estudios, mamografías, ecografías, y de ahí me transfirieron a oncología”, relata.
Así, entre idas y venidas, como terminaba su vacación, volvió a Yacuiba porque tenía que retornar a su colegio. Ya en el Chaco visitó al médico general y éste le recomendó que se vaya para Santa Cruz porque en Tarija la realidad de la atención a este tipo de problemas era muy pobre.
Antes de eso, fue finalmente transferida al oncólogo en Tarija, que ordenó una biopsia que le detectó “fibromioalgía”. Esto no le decía mucho, por lo que con este resultado decidió visitar a los especialistas en Santa Cruz y allá le dijeron que esa patología no existía, razón por la cual le realizaron otros exámenes que determinaron que lo que ella tenía era un Carcinoma Ductal Mmamario, es decir, cáncer de mama.
“Cuando les pregunté que es un carcinoma, me dijeron que tengo un cáncer B2, que significa que estaba a un paso de entrar a la etapa final, que es cuando ya no hay remedio”, relata.
La noticia le pegó duro a ella y a su padre, quien era la única persona que le acompañaba y conocía en Santa Cruz. Giovanna no quiso asustar a su familia y decidió sumar en esta etapa inicial de la batalla al papá de su segundo hijo.
“Yo todavía no avisé a mi familia porque tenía un niño en Yacuiba, debía organizarme en mi hogar y lo mismo en el magisterio, conseguir un reemplazo y pagarlo”, añade.
Así, después de casi medio año de andar en busca de un diagnóstico al problema de su axila, fue finalmente en Santa Cruz donde conoció su verdadera situación. Sin avisar a su madre, hijas y a su familia, Giovana empezó el camino de las quimioterapias
Las quimioterapias
“La primer quimioterapia me dejó 11 días en una silla de ruedas y usando pañales, porque la reacción fue muy fuerte. Creo que mi cuerpo no estaba preparado para todo eso, porque yo vomitaba y por la fuerza de mi vómito, defecaba. A eso no podía sostenerme de pie, parecía de goma”, recuerda.
Así es como Giovanna describe a su primer contacto con las quimios, pero lo que no pudo entender, fue cómo después de casi dos semanas de una dolorosa recuperación de su primera quimioterapia, le dijeron que ya debía venir la segunda. “Cuando me dicen eso, yo pensé que de esta ya no salgo”, dice al recordar que en todo este proceso, su padre fue su único apoyo a su lado.
“Después de la primera quimioterapia le pedí a Dios que me preste más vida para que yo pueda hacer todo lo que no hice en mi vida. Yo me decía, dejé a mis hijas, a mi hijito, mis hijas con sus bebecitos, quería estar viva para poderlos ver crecer, abrazar y hacer tantas cosas que uno se arrepiente de no haberlas hecho en vida”, refiere.
Cuenta que aguantó cinco quimioterapias sin avisar nada de su enfermedad a su madre, hijas y/o familia, pero tuvo que hacerlo porque ya era mucho lo que había soportado. Necesitaba apoyo.
Explica que la quimioterapia es un tratamiento muy costoso que a ella le significaban entre 9 y 11 mil bolivianos, por lo que como no tenía mucho dinero y tuvo una mala experiencia en la atención en Tarija, se afilió al hospital oncológico de Santa Cruz, y con ello, tuvo acceso a las damas voluntarias que trabajan con enfermedades crónicas en ese departamento.
“Ellas no te regalan los medicamentos, pero sí te ayudan mucho, como que un medicamente que vale 2.000 bolivianos, te lo dan a Bs 300. Hubo una vez que necesitaba Bs 8.000 y solo tenía Bs. 300. Entonces toqué la puerta y le dije, señora Dora Luz no tengo más que 300 y ella me dijo, déjelo yo sé que algún día vas a volver y dejarás más”, recuerda.
Durante todo ese tiempo, ella tuvo que arreglárselas junto a su padre y al papá de su segundo hijo. Iba una o dos semanas a pasar clases a su colegio en Yacuiba y debía volver a sus tratamientos en el oriente.
Así, entre los gastos para la quimioterapia, los pasajes para movilizarse entre Yacuiba y Santa Cruz, el pagar a su reemplazo en el colegio y dejar algo de dinero para el cuidado de su hijo menor, que se quedó a cargo de una de sus hijas, ella prácticamente se quedaba sin recursos.
Consultada sobre cómo hizo para afrontar esta situación económica, asegura que Dios provee. “Una vez le dieron a mi padre una receta muy cara y yo estaba en la cama. Me mira y me hace un gesto como diciendo ¿ahora qué hacemos?, mientras que yo lo miraba y no podía hacer nada. Entonces mi padre salió de la sala donde yo estaba, se sentó debajo de las gradas y miraba la receta pensando, hasta que se le acercó un señor totalmente desconocido y le entregó un sobre que tenía una cantidad de dinero mayor a la que necesitábamos ese rato”, relata.
De esa manera ella recibió algo de ayuda en ese momento, pero después fue tocando los corazones de muchos y de su familia, pues se organizaron peñas y kermesse a su nombre para ayudarle económicamente.
Estado actual
Con la ayuda de sus seres queridos y el apoyo económico de la gente, las fuerzas retornaron a Giovanna y de esa manera ella pudo aguantar nueve quimioterapias primero, una cirugía después, dos nuevas quimioterapias y 19 radioterapias.
En abril de este año, en un nuevo chequeo que se hizo en Santa Cruz, encontraron en Giovanna pólipos gástricos, algo así como pequeños tumores formados en su intestino. Esto consecuencia de los medicamentos tomados y del mismo cáncer.
Actualmente ella toma siete pastillas al día, desde aquella que le controla la presión hasta la que evita ansiedad, estrés, sirve para dormir y la hormonoterapia. Este tratamiento cuesta algo de 120 bolivianos por día, y si bien varios de estos medicamentos cubren la caja, hay muchos que no.
Edith González tiene el cáncer bajo control
La actriz Edith González reveló a la revista ¡Hola! edición México que su cuerpo está respondiendo positivamente al tratamiento al que se está sometiendo para acabar con el cáncer de ovarios que le fue diagnosticado en 2016, una enfermedad que aún no ha superado pero que tampoco le ha impedido continuar enfocada en múltiples proyectos.
“El cáncer está bajo control. Yo no soy una guerrera, soy una amante de la vida. Si yo hoy estoy viva después de lo que he vivido es porque los milagros existen", aseguró Edith en el número de junio de esa publicación.
Tras 10 meses de su diagnóstico, la actriz se convirtió en una imagen de la lucha contra este mal, e intenta transmitir esperanza.
jueves, 1 de junio de 2017
El cáncer terminal no impidió que Coquito se titule de médica
Postrada en la cama de la sala 202 de la Clínica San Pablo de la zona de San Pedro se encuentra Consuelo Chacón Choque o Coquito quien, pese al cáncer terminal que la aqueja, acaba de cumplir uno de sus mayores sueños: titularse como doctora.
Ella obtuvo su título profesional hace unos días de manos de las autoridades de la Universidad de Aquino de Bolivia (Udabol). "Fue uno de los días más felices de mi vida. Por fin me titulé”, dice, mientras toma un respiro para seguir con la entrevista.
"Cuando era niña siempre soñé con ser doctora. Me gustaba jugar con mis muñecas y atenderlas como a mis pacientes. Al salir bachiller ese sueño no se me quitó de la cabeza. Y aunque me costó desveladas, ahora -gracias a Dios- soy doctora”, relata la mujer de 37 años.
Sin embargo, para lograr su propósito pasó un sin fin de dificultades. La primera, según ella, fue enamorarse. "Me casé hace 18 años, por lo que no fue fácil estudiar y atender a mi familia, pero lo hice. Afronté todo, hasta las noches sin dormir por las enfermedades que debía atender de mi hija, atender a mi esposo y también mis estudios”.
Reconoció que debido a ello dejó los estudios por un tiempo, pero retornó. "No podía dejar mis sueños a un lado. Qué ejemplo le daría a mi pequeña”, dice en voz baja, tras quejarse de un dolor de su pie izquierdo. "Este dolor es insoportable”, afirma, y luego de unos minutos retoma la conversación con Página Siete.
"Fue hace tres años”, dice mientras caen sus lágrimas en su pálido y delgado rostro. "Había nacido mi hija y el día de las elecciones (octubre de 2014) me dio una hemorragia tremenda. No paraba. Le dije a mí esposo, pero como no había movilidad no fui al médico”, relató.
A día siguiente acudió al hospital y le indicaron que "todo apuntaba a que fue un aborto, porque después no le bajó nada de sangre”. La familia se resignó ante esa supuesta pérdida en un momento en que económicamente no estaba muy bien.
Unos meses después -cuando hacía su año de servicio obligatorio - su médico le dijo que tenía cáncer de cuello uterino en etapa terminal. "Fue un golpe muy terrible, sentí morir, que mi mundo se venía abajo, pero al ver a mis hijas y a mi esposo tuve fortaleza para continuar. Sentía dolores, pero no me quejaba”, dice.
Su esposo, Rodolfo Chuquimia, aseguró que la llevó a Chile para que la atiendan, ahí el médico dijo que podía recibir tratamiento, pero lamentablemente no tenían los 30.000 dólares para realizar el tratamiento adecuado en el vecino país.
"No pudimos hacer mucho, Ahora ella está en etapa terminal”, lamenta su esposo.
Pese a toda adversidad, hace un par de días Coquito acudió al acto de titulación de la Udabol donde no sólo recibió su título, sino también un reconocimiento de la representante de la Defensoría del Pueblo de La Paz, Teresa Zubieta, por su esfuerzo.
Falta de dinero y mal diagnóstico
Conseguir 30.000 dólares para el tratamiento de Consuelo Chacón no fue fácil. Duró tiempo, lo que hizo que la enfermedad se propague a otros órganos de su cuerpo y ahora ella tenga cáncer terminal.
"Cuando el médico nos dijo que Coquito tenía cáncer, no teníamos dinero. Quizá si hubiésemos conseguido el dinero en ese momento, no hubiésemos llegado a este momento”, lamenta resignado el esposo de Consuelo, Rodolfo Chuquimia.
Aseguró que no fue sólo la falta de dinero en la familia lo que ocasionó el decaimiento de su esposa, sino también que el diagnóstico del primer médico que identificó su mal. "Si él hubiese dicho que mi esposa se curaría -porque dice que entonces no estaba avanzado el cáncer-, mi esposa hubiese tenido mejor expectativa de vida”, dijo.
Ella obtuvo su título profesional hace unos días de manos de las autoridades de la Universidad de Aquino de Bolivia (Udabol). "Fue uno de los días más felices de mi vida. Por fin me titulé”, dice, mientras toma un respiro para seguir con la entrevista.
"Cuando era niña siempre soñé con ser doctora. Me gustaba jugar con mis muñecas y atenderlas como a mis pacientes. Al salir bachiller ese sueño no se me quitó de la cabeza. Y aunque me costó desveladas, ahora -gracias a Dios- soy doctora”, relata la mujer de 37 años.
Sin embargo, para lograr su propósito pasó un sin fin de dificultades. La primera, según ella, fue enamorarse. "Me casé hace 18 años, por lo que no fue fácil estudiar y atender a mi familia, pero lo hice. Afronté todo, hasta las noches sin dormir por las enfermedades que debía atender de mi hija, atender a mi esposo y también mis estudios”.
Reconoció que debido a ello dejó los estudios por un tiempo, pero retornó. "No podía dejar mis sueños a un lado. Qué ejemplo le daría a mi pequeña”, dice en voz baja, tras quejarse de un dolor de su pie izquierdo. "Este dolor es insoportable”, afirma, y luego de unos minutos retoma la conversación con Página Siete.
"Fue hace tres años”, dice mientras caen sus lágrimas en su pálido y delgado rostro. "Había nacido mi hija y el día de las elecciones (octubre de 2014) me dio una hemorragia tremenda. No paraba. Le dije a mí esposo, pero como no había movilidad no fui al médico”, relató.
A día siguiente acudió al hospital y le indicaron que "todo apuntaba a que fue un aborto, porque después no le bajó nada de sangre”. La familia se resignó ante esa supuesta pérdida en un momento en que económicamente no estaba muy bien.
Unos meses después -cuando hacía su año de servicio obligatorio - su médico le dijo que tenía cáncer de cuello uterino en etapa terminal. "Fue un golpe muy terrible, sentí morir, que mi mundo se venía abajo, pero al ver a mis hijas y a mi esposo tuve fortaleza para continuar. Sentía dolores, pero no me quejaba”, dice.
Su esposo, Rodolfo Chuquimia, aseguró que la llevó a Chile para que la atiendan, ahí el médico dijo que podía recibir tratamiento, pero lamentablemente no tenían los 30.000 dólares para realizar el tratamiento adecuado en el vecino país.
"No pudimos hacer mucho, Ahora ella está en etapa terminal”, lamenta su esposo.
Pese a toda adversidad, hace un par de días Coquito acudió al acto de titulación de la Udabol donde no sólo recibió su título, sino también un reconocimiento de la representante de la Defensoría del Pueblo de La Paz, Teresa Zubieta, por su esfuerzo.
Falta de dinero y mal diagnóstico
Conseguir 30.000 dólares para el tratamiento de Consuelo Chacón no fue fácil. Duró tiempo, lo que hizo que la enfermedad se propague a otros órganos de su cuerpo y ahora ella tenga cáncer terminal.
"Cuando el médico nos dijo que Coquito tenía cáncer, no teníamos dinero. Quizá si hubiésemos conseguido el dinero en ese momento, no hubiésemos llegado a este momento”, lamenta resignado el esposo de Consuelo, Rodolfo Chuquimia.
Aseguró que no fue sólo la falta de dinero en la familia lo que ocasionó el decaimiento de su esposa, sino también que el diagnóstico del primer médico que identificó su mal. "Si él hubiese dicho que mi esposa se curaría -porque dice que entonces no estaba avanzado el cáncer-, mi esposa hubiese tenido mejor expectativa de vida”, dijo.
APDHB critica al Gobierno por 'lujoso' edificio de Economía y no priorizar un acelerador lineal
La presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), Amparo Carvajal, criticó al Gobierno por priorizar la construcción del edificio del Ministerio de Economía con una inversión de Bs 104 millones frente a la necesidad de un acelerador lineal e infraestructura para atender los casos de cáncer que tiene un costo de Bs 75 millones.
"Me parece indignante que se dé prioridad a una construcción en lugar de atender las necesidades de salud. La Asamblea de Derechos Humanos esta indignada, por ejemplo en el tema del cáncer, que están intentando sacar dinero para comprar el acelerador y la construcción del bunker, pero para eso (acelerador) no hay dinero", dijo Carvajal a ANF.
Considera un edificio lujoso innecesario frente a una realidad de necesidades en el ámbito de la salud. Una de esas críticas situaciones son los problemas que tienen las personas enfermas con cáncer que incluso han asumido medidas de presión para exigir que se adquiera un acelerador.
La representante de Derechos Humanos criticó las declaraciones del presidente Evo Morales, quien aseveró que el nuevo edifico del Ministerio de Economía es el símbolo del crecimiento económico y la estabilidad del país.
"Yo no tengo más que indignación por las declaraciones de las autoridades (...) las condiciones en salud en esta década no han mejorado. (...) Con el mismo monto de dinero se podría ayudar, es lamentable las condiciones de los enfermos con cáncer, en este momento la enfermedad del cáncer diagnosticada y tratada tempranamente puede dar buenos resultados", sostuvo.
Por su parte la presidenta de la Asociación Departamental de Personas con Cáncer, Familiares y Voluntarios del Hospital de Clínicas, Rosario Calle, en una entrevista pasada dijo que se requiere un total de 11 millones de dólares (Bs 75 millones), con lo que se podría comprar de un acelerador lineal -equipamiento de última tecnología- y la construcción de un búnker o infraestructura especializada que albergará estos equipamientos.
Actualmente, los enfermos de cáncer utilizan para su tratamiento la bomba de cobalto, instrumento que puede expandir la radiación a otros órganos sanos del cuerpo. En cambio, con el acelerador lineal la radiación es focalizada solo en el área afectada por la enfermedad.
Según las estadísticas el cáncer es la segunda causa de muerte en el país, luego de las enfermedades cardiocirculatorias, con 14%; seguidas del cáncer, con un 11%. Por ello pacientes y familiares, sostienen que es necesario crear un programa nacional de enfermedades oncológicas que traten el tema de inmediato.
El 2015 el Gobierno y la Gobernación de La Paz se enfrentaron por quién tenía la responsabilidad de adquirir este equipamiento. El Gobierno central sostenía que era competencia del Gobierno Departamental, no obstante esta entidad alegaba que carecía de recursos económicos porque su presupuesto departamental era muy bajo.
El pasado mes de abril, los pacientes de cáncer realizaron una protesta pidiendo al Ministerio de Salud la compra del acelerador para tratar con radioterapia a las personas que padecen esta enfermedad.
"Me parece indignante que se dé prioridad a una construcción en lugar de atender las necesidades de salud. La Asamblea de Derechos Humanos esta indignada, por ejemplo en el tema del cáncer, que están intentando sacar dinero para comprar el acelerador y la construcción del bunker, pero para eso (acelerador) no hay dinero", dijo Carvajal a ANF.
Considera un edificio lujoso innecesario frente a una realidad de necesidades en el ámbito de la salud. Una de esas críticas situaciones son los problemas que tienen las personas enfermas con cáncer que incluso han asumido medidas de presión para exigir que se adquiera un acelerador.
La representante de Derechos Humanos criticó las declaraciones del presidente Evo Morales, quien aseveró que el nuevo edifico del Ministerio de Economía es el símbolo del crecimiento económico y la estabilidad del país.
"Yo no tengo más que indignación por las declaraciones de las autoridades (...) las condiciones en salud en esta década no han mejorado. (...) Con el mismo monto de dinero se podría ayudar, es lamentable las condiciones de los enfermos con cáncer, en este momento la enfermedad del cáncer diagnosticada y tratada tempranamente puede dar buenos resultados", sostuvo.
Por su parte la presidenta de la Asociación Departamental de Personas con Cáncer, Familiares y Voluntarios del Hospital de Clínicas, Rosario Calle, en una entrevista pasada dijo que se requiere un total de 11 millones de dólares (Bs 75 millones), con lo que se podría comprar de un acelerador lineal -equipamiento de última tecnología- y la construcción de un búnker o infraestructura especializada que albergará estos equipamientos.
Actualmente, los enfermos de cáncer utilizan para su tratamiento la bomba de cobalto, instrumento que puede expandir la radiación a otros órganos sanos del cuerpo. En cambio, con el acelerador lineal la radiación es focalizada solo en el área afectada por la enfermedad.
Según las estadísticas el cáncer es la segunda causa de muerte en el país, luego de las enfermedades cardiocirculatorias, con 14%; seguidas del cáncer, con un 11%. Por ello pacientes y familiares, sostienen que es necesario crear un programa nacional de enfermedades oncológicas que traten el tema de inmediato.
El 2015 el Gobierno y la Gobernación de La Paz se enfrentaron por quién tenía la responsabilidad de adquirir este equipamiento. El Gobierno central sostenía que era competencia del Gobierno Departamental, no obstante esta entidad alegaba que carecía de recursos económicos porque su presupuesto departamental era muy bajo.
El pasado mes de abril, los pacientes de cáncer realizaron una protesta pidiendo al Ministerio de Salud la compra del acelerador para tratar con radioterapia a las personas que padecen esta enfermedad.
Cerca de 1.950 mujeres se detectan cáncer de mama
De acuerdo con los datos del Ministerio de Salud, anualmente más de 1.950 mujeres descubrieron, entre 2011 y 2015, que tienen cáncer de mama.
De acuerdo con un documento de esta entidad, entre estos cinco años se registraron 61.023 casos de cáncer en mujeres.
De este número, el 22% fue por cáncer de cérvix y el 16% por mama, cifra que representa a 9.763 mujeres con esta enfermedad durante ese período.
Es decir que anualmente se detectaron más de 1.950 casos aproximadamente.
El informe oficial también advierte que existe una tendencia ascendente en las cifras de cada gestión con el transcurrir del tiempo.
Prevención
La Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró que en 2012 más de 408.000 mujeres fueron diagnosticadas de cáncer de mama en “las Américas”, y 92.000 fallecieron a causa de esta enfermedad.
Las proyecciones indican que el número de mujeres diagnosticadas con esta patología en la región aumentará en 46% hasta 2030.
Al respecto, la ministra de Salud, Ariana Campero, exhortó a la población a realizarse el autoexamen frecuente para detectar algún “bulto” o algo raro en los senos.
“Mientras más pronto se detecta la enfermedad, hay más posibilidades de curar el mal con un tratamiento adecuado”, advirtió la Ministra en conferencia de prensa.
De acuerdo con un documento de esta entidad, entre estos cinco años se registraron 61.023 casos de cáncer en mujeres.
De este número, el 22% fue por cáncer de cérvix y el 16% por mama, cifra que representa a 9.763 mujeres con esta enfermedad durante ese período.
Es decir que anualmente se detectaron más de 1.950 casos aproximadamente.
El informe oficial también advierte que existe una tendencia ascendente en las cifras de cada gestión con el transcurrir del tiempo.
Prevención
La Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró que en 2012 más de 408.000 mujeres fueron diagnosticadas de cáncer de mama en “las Américas”, y 92.000 fallecieron a causa de esta enfermedad.
Las proyecciones indican que el número de mujeres diagnosticadas con esta patología en la región aumentará en 46% hasta 2030.
Al respecto, la ministra de Salud, Ariana Campero, exhortó a la población a realizarse el autoexamen frecuente para detectar algún “bulto” o algo raro en los senos.
“Mientras más pronto se detecta la enfermedad, hay más posibilidades de curar el mal con un tratamiento adecuado”, advirtió la Ministra en conferencia de prensa.
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