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lunes, 29 de julio de 2013
Co-creador de Los Simpson decide donar su fortuna tras enterarse que tiene un cáncer terminal
El co-creador de la serie animada Los Simpson, Sam Simón, decidió donar su fortuna a diversas instituciones de caridad, fundaciones y ONGs luego de que se le detectara un cáncer terminal.
Simón quien participó activamente en la serie hasta 1993 y se alejó tras una pelea con Matt Groening, recibió la noticia de su enfermedad este año y en mayo recién pasado, sus médicos le informaron que no posee más de seis meses de vida, según The Hollywood Reporter.
“Tengo el placer de hacerlo. Me encanta. No me siento como si fuera una obligación”, dijo en una entrevista a la revista People.
El exproductor, quien no se casó y tampoco tiene hijos, aseguró desconocer cuánto asciende su fortuna.
Entre las organizaciones que Simón está trasladando su fortuna están: la organización que protege a los animales PETA, la entidad que resguarda los derechos de los niños Save the Children y los ecologistas de Sea Shepherd Conservation Society.
Papiloma humano eleva riesgo de contraer cáncer de esófago
Las personas afectadas por el virus del papiloma humano (VPH) son tres veces más vulnerables a contraer cáncer de esófago, según una investigación realizada en Australia difundida la semana pasada por medios locales.
La directora del estudio, Raina McIntyre, dijo que el sexo oral es "una de las teorías" que explican la transmisión de este virus y cómo éste provoca el cáncer en el esófago.
"Ciertamente (el virus) se ha hallado en las cavidades orales y hay un estudio reciente que muestra que una vacuna puede prevenir su contagio por la boca", dijo McIntyre a la cadena local ABC.
El cáncer esofágico es uno de los cánceres con una tasa de mortalidad más elevada y uno de los que cobra más muertes en todo el mundo.
"Es el cáncer más común a nivel mundial y en algunos países como China, Sudáfrica e Irán es la principal causa de muerte por cáncer", acotó McIntyre, quien también investiga la relación entre el VPH y el cáncer de piel.
El VPH, que se contagia en las relaciones sexuales por vía vaginal, anal u oral, también es el responsable del cáncer cervical y de cuello de útero en las mujeres, y de orofaringe, en los hombres.
Según el investigador Ian Frazer, que ha estudiado la relación entre el VPH y el cáncer cervical, la vacuna de este virus, conocida como Gardisil, podría utilizarse en los tratamientos de otros tipos de cáncer provocado por el VPH.
"Nos estamos dando cuenta gradualmente que el virus del papiloma es más que un virus que causa cáncer cervical", indicó Frazer a la misma emisora.
"Los miembros de la familia del virus del papiloma intervienen en una serie de cánceres, incluido el de boca, garganta y el de ciertas partes de la piel", dijo Frazer que añadió que el VPH es capaz de generar cáncer en todas las zonas que afecta.
El virus del papiloma humano no produce cáncer en todas las personas y algunos de los afectados sólo muestra síntomas como las verrugas genitales e incluso puede ser asintomático.
EL VIRUS El virus del papiloma humano (VPH o HPV del inglés human papilomavirus) es un grupo diverso de virus ADN perteneciente a la familia de los Papillomaviridae y representa una de las infecciones de transmisión sexual más comunes, y se conocen más de 100 tipos virales que en relación a su patogenia oncológica, se clasifican en tipos de alto y de bajo riesgo oncológico.
La directora del estudio, Raina McIntyre, dijo que el sexo oral es "una de las teorías" que explican la transmisión de este virus y cómo éste provoca el cáncer en el esófago.
"Ciertamente (el virus) se ha hallado en las cavidades orales y hay un estudio reciente que muestra que una vacuna puede prevenir su contagio por la boca", dijo McIntyre a la cadena local ABC.
El cáncer esofágico es uno de los cánceres con una tasa de mortalidad más elevada y uno de los que cobra más muertes en todo el mundo.
"Es el cáncer más común a nivel mundial y en algunos países como China, Sudáfrica e Irán es la principal causa de muerte por cáncer", acotó McIntyre, quien también investiga la relación entre el VPH y el cáncer de piel.
El VPH, que se contagia en las relaciones sexuales por vía vaginal, anal u oral, también es el responsable del cáncer cervical y de cuello de útero en las mujeres, y de orofaringe, en los hombres.
Según el investigador Ian Frazer, que ha estudiado la relación entre el VPH y el cáncer cervical, la vacuna de este virus, conocida como Gardisil, podría utilizarse en los tratamientos de otros tipos de cáncer provocado por el VPH.
"Nos estamos dando cuenta gradualmente que el virus del papiloma es más que un virus que causa cáncer cervical", indicó Frazer a la misma emisora.
"Los miembros de la familia del virus del papiloma intervienen en una serie de cánceres, incluido el de boca, garganta y el de ciertas partes de la piel", dijo Frazer que añadió que el VPH es capaz de generar cáncer en todas las zonas que afecta.
El virus del papiloma humano no produce cáncer en todas las personas y algunos de los afectados sólo muestra síntomas como las verrugas genitales e incluso puede ser asintomático.
EL VIRUS El virus del papiloma humano (VPH o HPV del inglés human papilomavirus) es un grupo diverso de virus ADN perteneciente a la familia de los Papillomaviridae y representa una de las infecciones de transmisión sexual más comunes, y se conocen más de 100 tipos virales que en relación a su patogenia oncológica, se clasifican en tipos de alto y de bajo riesgo oncológico.
domingo, 28 de julio de 2013
Venció tres veces el cáncer. Hoy investiga para salvar otras vidas
A Gabriela Salinas Antezana no le importa sacrificar horas de su tiempo libre para seguir trabajando. Incluso en días feriados y fines de semana deja otras actividades para ir a Química, Biología y Terapéutica del hospital Saint Jude Children's Research, donde forma parte del equipo de investigadores que buscan combatir de manera eficaz enfermedades como la malaria y el cáncer.
En tres años que lleva allí, ya ha publicado tres informes en revistas especializadas y el próximo año espera realizar un doctorado que le permitirá abordar otros campos de la investigación científica. Su principal motivación es salvar vidas, en especial la de los niños que año tras año mueren por esos males.
Gabriela pudo ser una más de esas víctimas, ya que en tres ocasiones sufrió de cáncer, sin embargo sobrevivió a la enfermedad y ahora lucha contra ella desde los laboratorios.
Un hecho que conmovió al mundo
La vida de Gabriela dio un giro brusco y dramático a mediados de los años 90. Vivía en Tarija junto a sus padres (Omar Salinas y Jacqueline Antezana) y hermanos. Tenía apenas siete años y en uno de sus juegos se cayó y empezó a tener dolores cada vez más agudos en las piernas y la espalda.
Sin una respuesta de lo que le aquejaba, su padre, que era capitán de la Fuerza Aérea, decidió llevarla a Nueva York, donde residía una de sus hermanas. Allí los médicos le detectaron un tumor cancerígeno en la parte baja de la columna que fue diagnosticado como Sarcoma Ewing.
La enfermedad había avanzado rápidamente y a la pequeña le dieron solo nueve días de vida. En medio de ese drama el hospital Monte Sinaí se negó a aceptarla si antes no se hacía un pago de $us 250.000 de garantía para que le iniciaran el tratamiento. Era prácticamente imposible para su padre y familiares recolectar esa cantidad en tan corto tiempo y lo único que se esperaba era un trágico final.
Sin embargo, el destino quiso que el periodista del New York Times, Miguel Garcilazo fuera al restaurante donde trabajaba la tía de Gabriela. El hermano del periodista era asiduo al lugar y vio que la mujer, que siempre lo atendía, estaba llorando, le preguntó lo que le pasaba y ella le contó los problemas de su sobrina. Garcilazo se interesó en el tema y realizó un reportaje que el diario neoyorquino destacó en su primera página. Otros medios de comunicación estadounidenses y de diferentes partes del mundo se hicieron eco de la noticia.
Como a muchas personas, la historia de la niña conmovió a la actriz Marlo Thomas, hija del también actor Danny Thomas, que en los años 60 fundó el hospital Saint Jude Children's Research, para niños enfermos de cáncer. La actriz intercedió para que Gabriela sea llevada al hospital que se encuentra en la ciudad de Memphis, Tennesse y recibiera el tratamiento que necesitaba. Poco tiempo después su madre y sus hermanos se les unieron a ella y a su padre.
Otra tragedia
golpea a la familia
El14 de abril de 1997 Gabriela recibió uno de los golpes más duros de su vida. El automóvil en el que viajaba su familia de regreso de Washington donde fueron para actualizar sus papeles de residencia, sufrió un accidente en el que fallecieron su padre y su hermana de apenas tres años. Los otros niños (Alejandro y Omar) tuvieron daños menores, pero Jacqueline se rompió la columna vertebral en dos partes y estuvo tres días entre la vida y la muerte. Además estaba en riesgo la vida del bebé que esperaba.
Sin embargo, fue la fortaleza y valentía de Jacqueline las que contribuyeron a que se salvara el niño que esperaba y siguieran adelante, pese a que ella quedó postrada en una silla de ruedas.
Mientras su madre permanecía en el hospital, su abuela, Betty Reyes de Careaga, se hizo cargo de sus hermanos y el tratamiento de Gabriela siguió adelante con buenos resultados.
Fueron siete años en los que ella tuvo que someterse a tratamientos dolorosos que le dejaron como secuelas un riñón dañado que le fue extirpado y a tener que realizarse chequeos permanentes, luego de recibir terapias con radioactividad.
Nuevo reto, nueva lucha
A los 15 años cuando estaba a punto de ingresar a primero Medio, nuevamente le detectaron cáncer, esta vez era de tiroides. Gabriela debía enfrentar otra lucha contra la enfermedad.
El tratamiento no fue menos doloroso. Volvieron a aplicarle radioterapia, ya que las células cancerosas son muy sensibles a la radiación. “Lo que implicaba que tenía que estar aislada en un cuarto especial del hospital y solo podíamos verla por cinco minutos a mucha distancia y solo tres veces al día. No podíamos ni abrazarla ni acompañarla. Debía permanecer varios días totalmente sola hasta que vaya bajando la radiación en su cuerpo”, recuerda con tristeza Jacqueline.
Todo ese tiempo no pudo asistir a clases, pero no quiso quedarse rezagada y en el periodo de recuperación hacía sus tareas a través de la computadora y con el apoyo de los profesores que le envíaban el material de estudio y le tomaban examen vía internet. Así, pese a las dificultades, logró pasar de año. “Sin solicitar ningún tipo de consideración o tratos especiales que la eximieran de sus obligaciones de estudiante Gabriela terminó sus estudios Ella es una persona a la que le incomoda el hecho de que se pierda el tiempo de vida sin darle un sentido útil y disfrutarla al máximo, minuto a minuto”, cuenta Tatiana Zambrana, la mejor amiga de su madre y quien la ha visto crecer y afrontar todos los retos que le ha tocado vivir.
Orgullosos de ella
Las personas que la conocen dicen que una de las características más importantes de la personalidad de Gabriela es su tenacidad. Su gran espíritu de lucha para alcanzar los objetivos que se propone. Esa actitud le ayudó no solo para resistir los embates de la enfermedad y de los tratamientos, sino también para lograr su gran sueño. El trabajar en la búsqueda de curas contra enfermedades como el cáncer. “Crecí en el hospital, y todo el mundo de la ciencia siempre me interesó. Desde chiquita siempre le hacía preguntas a los doctores sobre lo que hacían.
En la Secundaria siempre tomaba las clases más difíciles de ciencias y en vacaciones, casi todos los veranos, los pasaba tomando cursos sobre Biología y Química”, recuerda Gabriela. Es así que ya antes de egresar de bachiller tenía claro lo que quería estudiar en la universidad.
Sin embargo, poco antes de salir de la secundaria lidió nuevamente con el cáncer de tiroides. Esta vez le pidió a los médicos iniciar el tratamiento después del acto de graduación.
A los 18 años otra vez tuvo que tomar fuerzas, armarse de valor y paciencia y encarar con serenidad la enfermedad.
Como en las anteriores ocasiones, logró superarla y dedicarse a sus estudios. En 2007 alcanzó una de sus metas, ya que egresó como Bioquímica de la universidad Christian Brothers, donde estudió becada gracias a sus buenas notas.
En el penúltimo año de universidad empezó a realizar pasantías en los laboratorios de Química y Biología en el hospital Saint Jude, donde, desde hace tres años ya es una de las investigadoras.
Actualmente está dedicada a la investigación de la malaria.
“La malaria me interesa mucho, porque es una enfermedad que mata a más de medio millón de personas al año y en el laboratorio estudiamos una molécula que puede ayudar a que las terapias para su curación sean más rápidas, ya que las medicinas que actualmente se utilizan actúan muy lentamente”, explica Gabriela.
En el laboratorio tenemos una molécula que está funcionando bien, pero hay que investigar más, los procesos son largos duran de 10 a 15 años y con esa molécula estamos recién siete años. Entonces estamos avanzando bastante rápido”, comenta Gabriela.
Semanas atrás, su jefe, el doctor Kip Guy, que está a cargo de un equipo de 140 personas, destacó la labor de Gabriela en un reportaje que le dedicó el canal WMC-TV de Missisipi.
También para el hospital Saint Jude Children's Research, Gabriela se ha convertido en un símbolo y un ejemplo de superación para los niños que atienden. Por ello es que le ha realizado un reconocimiento y se sienten orgullosos por lo que ha logrado a tan corta edad.
No menos orgullosa se siente Jacqueline de los logros de su hija: “Si ahora ella está sobresaliendo, es porque ha cambiado la tragedia que le tocó vivir por algo bueno y positivo. Además ella ama lo que hace”, dice sin esconder su emoción.
Gabriela no se conforma con lo que hasta ahora ha alcanzado y el próximo año realizará un doctorado, porque quiere seguir investigando para seguir luchando contra enfermedades como el cáncer y de esas luchas ella es una triunfadora.
SOLIDARIA Y APEGADA A LAS COSTUMBRES BOLIVIANAS
“Gabriela es una mujer muy especial, tiene una personalidad fuerte en el buen sentido de la palabra, una entereza impresionante, es práctica y directa acompañada de una voz delicada, un toque muy humano y tierno cuando es necesario”, la describe Tatiana Zambrana, que la vio crecer y ha estado muy cerca de la familia en los diversos momentos que le ha tocado vivir. Pero también Gabriela es una chica que dedica gran parte de su tiempo libre a trabajos de voluntariado, actividades que las realiza sin otra pretensión que ayudar a quienes sufren de la enfermedad que ella ha sufrido en distintas ocasiones. Hace un mes estuvo en un campamento para niños con cáncer y durante una semana ella trabajó como consejera de cuatro niños de 11 años.
También es parte del equipo Danny’s Dream Team que está integrado por más de una decena de personas que han sido pacientes del hospital Saint Jude y que participan en la maratones que recaudan fondos en favor de la institución que se mantiene en base a donaciones.
“Hemos recaudado $us 21.000”, dice Gabriela, que comenta que el nombre del equipo es en homenaje al desaparecido fundador del hospital Danny Thomas que decía que su sueño era que “ningún niño muera en el principio de su vida”
Gabriela disfruta también de la comida boliviana que habitualmente cocina su madre. Dice que su plato preferido es el majadito. Admite que le encanta visitar Bolivia y si bien le gusta escuchar todo tipo de música, las canciones de los Kjarkas son sus preferidas.
En tres años que lleva allí, ya ha publicado tres informes en revistas especializadas y el próximo año espera realizar un doctorado que le permitirá abordar otros campos de la investigación científica. Su principal motivación es salvar vidas, en especial la de los niños que año tras año mueren por esos males.
Gabriela pudo ser una más de esas víctimas, ya que en tres ocasiones sufrió de cáncer, sin embargo sobrevivió a la enfermedad y ahora lucha contra ella desde los laboratorios.
Un hecho que conmovió al mundo
La vida de Gabriela dio un giro brusco y dramático a mediados de los años 90. Vivía en Tarija junto a sus padres (Omar Salinas y Jacqueline Antezana) y hermanos. Tenía apenas siete años y en uno de sus juegos se cayó y empezó a tener dolores cada vez más agudos en las piernas y la espalda.
Sin una respuesta de lo que le aquejaba, su padre, que era capitán de la Fuerza Aérea, decidió llevarla a Nueva York, donde residía una de sus hermanas. Allí los médicos le detectaron un tumor cancerígeno en la parte baja de la columna que fue diagnosticado como Sarcoma Ewing.
La enfermedad había avanzado rápidamente y a la pequeña le dieron solo nueve días de vida. En medio de ese drama el hospital Monte Sinaí se negó a aceptarla si antes no se hacía un pago de $us 250.000 de garantía para que le iniciaran el tratamiento. Era prácticamente imposible para su padre y familiares recolectar esa cantidad en tan corto tiempo y lo único que se esperaba era un trágico final.
Sin embargo, el destino quiso que el periodista del New York Times, Miguel Garcilazo fuera al restaurante donde trabajaba la tía de Gabriela. El hermano del periodista era asiduo al lugar y vio que la mujer, que siempre lo atendía, estaba llorando, le preguntó lo que le pasaba y ella le contó los problemas de su sobrina. Garcilazo se interesó en el tema y realizó un reportaje que el diario neoyorquino destacó en su primera página. Otros medios de comunicación estadounidenses y de diferentes partes del mundo se hicieron eco de la noticia.
Como a muchas personas, la historia de la niña conmovió a la actriz Marlo Thomas, hija del también actor Danny Thomas, que en los años 60 fundó el hospital Saint Jude Children's Research, para niños enfermos de cáncer. La actriz intercedió para que Gabriela sea llevada al hospital que se encuentra en la ciudad de Memphis, Tennesse y recibiera el tratamiento que necesitaba. Poco tiempo después su madre y sus hermanos se les unieron a ella y a su padre.
Otra tragedia
golpea a la familia
El14 de abril de 1997 Gabriela recibió uno de los golpes más duros de su vida. El automóvil en el que viajaba su familia de regreso de Washington donde fueron para actualizar sus papeles de residencia, sufrió un accidente en el que fallecieron su padre y su hermana de apenas tres años. Los otros niños (Alejandro y Omar) tuvieron daños menores, pero Jacqueline se rompió la columna vertebral en dos partes y estuvo tres días entre la vida y la muerte. Además estaba en riesgo la vida del bebé que esperaba.
Sin embargo, fue la fortaleza y valentía de Jacqueline las que contribuyeron a que se salvara el niño que esperaba y siguieran adelante, pese a que ella quedó postrada en una silla de ruedas.
Mientras su madre permanecía en el hospital, su abuela, Betty Reyes de Careaga, se hizo cargo de sus hermanos y el tratamiento de Gabriela siguió adelante con buenos resultados.
Fueron siete años en los que ella tuvo que someterse a tratamientos dolorosos que le dejaron como secuelas un riñón dañado que le fue extirpado y a tener que realizarse chequeos permanentes, luego de recibir terapias con radioactividad.
Nuevo reto, nueva lucha
A los 15 años cuando estaba a punto de ingresar a primero Medio, nuevamente le detectaron cáncer, esta vez era de tiroides. Gabriela debía enfrentar otra lucha contra la enfermedad.
El tratamiento no fue menos doloroso. Volvieron a aplicarle radioterapia, ya que las células cancerosas son muy sensibles a la radiación. “Lo que implicaba que tenía que estar aislada en un cuarto especial del hospital y solo podíamos verla por cinco minutos a mucha distancia y solo tres veces al día. No podíamos ni abrazarla ni acompañarla. Debía permanecer varios días totalmente sola hasta que vaya bajando la radiación en su cuerpo”, recuerda con tristeza Jacqueline.
Todo ese tiempo no pudo asistir a clases, pero no quiso quedarse rezagada y en el periodo de recuperación hacía sus tareas a través de la computadora y con el apoyo de los profesores que le envíaban el material de estudio y le tomaban examen vía internet. Así, pese a las dificultades, logró pasar de año. “Sin solicitar ningún tipo de consideración o tratos especiales que la eximieran de sus obligaciones de estudiante Gabriela terminó sus estudios Ella es una persona a la que le incomoda el hecho de que se pierda el tiempo de vida sin darle un sentido útil y disfrutarla al máximo, minuto a minuto”, cuenta Tatiana Zambrana, la mejor amiga de su madre y quien la ha visto crecer y afrontar todos los retos que le ha tocado vivir.
Orgullosos de ella
Las personas que la conocen dicen que una de las características más importantes de la personalidad de Gabriela es su tenacidad. Su gran espíritu de lucha para alcanzar los objetivos que se propone. Esa actitud le ayudó no solo para resistir los embates de la enfermedad y de los tratamientos, sino también para lograr su gran sueño. El trabajar en la búsqueda de curas contra enfermedades como el cáncer. “Crecí en el hospital, y todo el mundo de la ciencia siempre me interesó. Desde chiquita siempre le hacía preguntas a los doctores sobre lo que hacían.
En la Secundaria siempre tomaba las clases más difíciles de ciencias y en vacaciones, casi todos los veranos, los pasaba tomando cursos sobre Biología y Química”, recuerda Gabriela. Es así que ya antes de egresar de bachiller tenía claro lo que quería estudiar en la universidad.
Sin embargo, poco antes de salir de la secundaria lidió nuevamente con el cáncer de tiroides. Esta vez le pidió a los médicos iniciar el tratamiento después del acto de graduación.
A los 18 años otra vez tuvo que tomar fuerzas, armarse de valor y paciencia y encarar con serenidad la enfermedad.
Como en las anteriores ocasiones, logró superarla y dedicarse a sus estudios. En 2007 alcanzó una de sus metas, ya que egresó como Bioquímica de la universidad Christian Brothers, donde estudió becada gracias a sus buenas notas.
En el penúltimo año de universidad empezó a realizar pasantías en los laboratorios de Química y Biología en el hospital Saint Jude, donde, desde hace tres años ya es una de las investigadoras.
Actualmente está dedicada a la investigación de la malaria.
“La malaria me interesa mucho, porque es una enfermedad que mata a más de medio millón de personas al año y en el laboratorio estudiamos una molécula que puede ayudar a que las terapias para su curación sean más rápidas, ya que las medicinas que actualmente se utilizan actúan muy lentamente”, explica Gabriela.
En el laboratorio tenemos una molécula que está funcionando bien, pero hay que investigar más, los procesos son largos duran de 10 a 15 años y con esa molécula estamos recién siete años. Entonces estamos avanzando bastante rápido”, comenta Gabriela.
Semanas atrás, su jefe, el doctor Kip Guy, que está a cargo de un equipo de 140 personas, destacó la labor de Gabriela en un reportaje que le dedicó el canal WMC-TV de Missisipi.
También para el hospital Saint Jude Children's Research, Gabriela se ha convertido en un símbolo y un ejemplo de superación para los niños que atienden. Por ello es que le ha realizado un reconocimiento y se sienten orgullosos por lo que ha logrado a tan corta edad.
No menos orgullosa se siente Jacqueline de los logros de su hija: “Si ahora ella está sobresaliendo, es porque ha cambiado la tragedia que le tocó vivir por algo bueno y positivo. Además ella ama lo que hace”, dice sin esconder su emoción.
Gabriela no se conforma con lo que hasta ahora ha alcanzado y el próximo año realizará un doctorado, porque quiere seguir investigando para seguir luchando contra enfermedades como el cáncer y de esas luchas ella es una triunfadora.
SOLIDARIA Y APEGADA A LAS COSTUMBRES BOLIVIANAS
“Gabriela es una mujer muy especial, tiene una personalidad fuerte en el buen sentido de la palabra, una entereza impresionante, es práctica y directa acompañada de una voz delicada, un toque muy humano y tierno cuando es necesario”, la describe Tatiana Zambrana, que la vio crecer y ha estado muy cerca de la familia en los diversos momentos que le ha tocado vivir. Pero también Gabriela es una chica que dedica gran parte de su tiempo libre a trabajos de voluntariado, actividades que las realiza sin otra pretensión que ayudar a quienes sufren de la enfermedad que ella ha sufrido en distintas ocasiones. Hace un mes estuvo en un campamento para niños con cáncer y durante una semana ella trabajó como consejera de cuatro niños de 11 años.
También es parte del equipo Danny’s Dream Team que está integrado por más de una decena de personas que han sido pacientes del hospital Saint Jude y que participan en la maratones que recaudan fondos en favor de la institución que se mantiene en base a donaciones.
“Hemos recaudado $us 21.000”, dice Gabriela, que comenta que el nombre del equipo es en homenaje al desaparecido fundador del hospital Danny Thomas que decía que su sueño era que “ningún niño muera en el principio de su vida”
Gabriela disfruta también de la comida boliviana que habitualmente cocina su madre. Dice que su plato preferido es el majadito. Admite que le encanta visitar Bolivia y si bien le gusta escuchar todo tipo de música, las canciones de los Kjarkas son sus preferidas.
Enfermo con cáncer fija hoja de ruta a la felicidad
Actitud positiva. “Mi huésped no invitado”, así nombró el australiano Denis Wright al tumor cerebral que lo afecta hace tres años. En vez de darse por vencido decidió luchar y escribió un decálogo para ser feliz.
Denis Wright desde el 2010 supo que tenía gliobastoma, un cáncer cerebral terminal. Pero “sigue aquí”, como él mismo dice.
Su tesón y ganas de vivir han hecho revertir los pronósticos médicos que le han vaticinado la muerte en varias ocasiones.
Es que en vez de darse por vencido él decidió luchar y mantenerse lo más activo posible.
El medio que eligió fue un blog, que título “Mi huésped no invitado” o “My Unwelcome Stranger” para referirse a su cáncer. “Nuestros destinos están entrelazados, pero su presencia mortal me recuerda cada minuto, que cada día de la vida es un milagro”, reflexiona el historiador, especialista en estudios asiáticos, religiones y cultura.
La experiencia y entusiasmo que transmite han sido tan extraordinarios que ahora es popular en varias parte del mundo. Su web tiene más de 290 mil visitas.
Tal vez su fama se deba a la sencillez de sus relatos que escribe en medio de sus crisis y alegrías, pero que se leen como enseñanzas de vida. Es que el tener una existencia limitada y gozar de un segundo tiempo que nadie predijo, se agradece y se transmite.
“Quiero utilizar esta experiencia para tratar de iluminar la vida, así como desmitificar el viaje. Sin ustedes, este blog no tiene ninguna razón de ser. Carpe Diem!”, comenta @deniswright.
El profesor de Estudios Asiáticos en la Universidad de Nueva Inglaterra, padre de dos hijas y con un nuevo matrimonio desde 2010, explica su enfermedad no como el resultado de circunstancias exteriores sino como la consecuencia de un incidente dentro de él mismo.
“La causa probablemente nunca se sabe, aunque yo tengo mis teorías. Pero tengo que reconocer y aceptar que existe”, dice Wright, de 66 años.
EL DECÁLOGO
Su blog es un libro autobiográfico lleno de vida. Habla sobre su familia, amigos, historias anecdóticas, narra sus viajes y copia antiguas reflexiones sobre las culturas orientales en que estuvo inmerso por sus investigaciones.
Es como que pasara revista a cada pedazo de su historia para que nada y todo quede dicho. Y, no hay ni un solo post que no haya sido comentado por sus lectores provenientes de todo el globo que lo siguen en su día a día.
Pero también critica y ofrece puntos de vistas analíticos sobre el cotidiano, como por ejemplo, se pregunta, por qué ver tantas noticias insignificantes y no dedicarse a los artículos profundos y reflexivos que pueden servir para hablar en un cena en vez de siempre referirse al tiempo, la enfermedad o la desgracia.
“No siento ´injusticia´ por tener este tumor cerebral cuando considero la verdadera injusticia que azota el mundo. He tenido una carrera de ensueño, así que no me voy a bajar ese camino trillado. Me pongo furioso por la injusticia, la crueldad, el egoísmo y la irracionalidad que vemos a nuestro alrededor”, se compara.
Y esa conciencia es la que le permite seguir y tener la fuerza para dejar su testimonio, sobre lo que para él es ahora importante de saber y que resumen sus divagaciones. Con ese objetivo entrega diez consejos a las personas sanas para enfrentar la vida.
Un decálogo que él dice, lo usaría si tuviera la oportunidad de volver a recorrer el camino.
1. No pierdas tu vida en un trabajo que odies. Es demasiado corta para vivirla únicamente durante las tardes y los fines de semana.
2. Trata de adaptarte. Si te pasa algo muy malo sobre lo cual no tengas control, aprende todo lo que puedas sobre ello e intenta superarlo. Darte cabezazos contra una pared no es productivo.
3. Si crees que puedes cambiar algo, inténtalo. Hace todo lo posible para lograrlo. Trata de entender la esencia del problema y entonces te vas a dar cuenta de que se puede resolver.
4. No hay decisiones buenas o decisiones malas. Si alguna vez tomas una decisión que luego consideras errónea, aprende de ella e intenta hacerlo mejor la próxima vez. Nunca sabes lo que acabará siendo bueno o malo, así que lamentarse es una pérdida de tiempo.
5. No te arrepientas del pasado. Ni vivas pensando que podrías haberlo cambiado. Vive en el presente. Pero no el de un solo momento, es demasiado corto. "Ahora" es un pedazo de tiempo corto que incluye un poco del pasado, un poco del futuro y el presente mismo.
6. Pide perdón. En cuanto puedas si crees que has hecho daño a alguien. No intentes fingir que eres perfecto. Acepta tu responsabilidad.
7. Mantén todas tus opciones abiertas tanto tiempo como sea posible. No te cierres a otras posibilidades antes de tiempo.
8. Mantén tu sentido del humor. Aunque no siempre parezca posible.
9. Carpe Diem. En otras palabras, ¡aprovecha el momento!
10. No tengas miedo de la muerte. Si no la temes, no temerás nada que te depare la vida.
Denis Wright desde el 2010 supo que tenía gliobastoma, un cáncer cerebral terminal. Pero “sigue aquí”, como él mismo dice.
Su tesón y ganas de vivir han hecho revertir los pronósticos médicos que le han vaticinado la muerte en varias ocasiones.
Es que en vez de darse por vencido él decidió luchar y mantenerse lo más activo posible.
El medio que eligió fue un blog, que título “Mi huésped no invitado” o “My Unwelcome Stranger” para referirse a su cáncer. “Nuestros destinos están entrelazados, pero su presencia mortal me recuerda cada minuto, que cada día de la vida es un milagro”, reflexiona el historiador, especialista en estudios asiáticos, religiones y cultura.
La experiencia y entusiasmo que transmite han sido tan extraordinarios que ahora es popular en varias parte del mundo. Su web tiene más de 290 mil visitas.
Tal vez su fama se deba a la sencillez de sus relatos que escribe en medio de sus crisis y alegrías, pero que se leen como enseñanzas de vida. Es que el tener una existencia limitada y gozar de un segundo tiempo que nadie predijo, se agradece y se transmite.
“Quiero utilizar esta experiencia para tratar de iluminar la vida, así como desmitificar el viaje. Sin ustedes, este blog no tiene ninguna razón de ser. Carpe Diem!”, comenta @deniswright.
El profesor de Estudios Asiáticos en la Universidad de Nueva Inglaterra, padre de dos hijas y con un nuevo matrimonio desde 2010, explica su enfermedad no como el resultado de circunstancias exteriores sino como la consecuencia de un incidente dentro de él mismo.
“La causa probablemente nunca se sabe, aunque yo tengo mis teorías. Pero tengo que reconocer y aceptar que existe”, dice Wright, de 66 años.
EL DECÁLOGO
Su blog es un libro autobiográfico lleno de vida. Habla sobre su familia, amigos, historias anecdóticas, narra sus viajes y copia antiguas reflexiones sobre las culturas orientales en que estuvo inmerso por sus investigaciones.
Es como que pasara revista a cada pedazo de su historia para que nada y todo quede dicho. Y, no hay ni un solo post que no haya sido comentado por sus lectores provenientes de todo el globo que lo siguen en su día a día.
Pero también critica y ofrece puntos de vistas analíticos sobre el cotidiano, como por ejemplo, se pregunta, por qué ver tantas noticias insignificantes y no dedicarse a los artículos profundos y reflexivos que pueden servir para hablar en un cena en vez de siempre referirse al tiempo, la enfermedad o la desgracia.
“No siento ´injusticia´ por tener este tumor cerebral cuando considero la verdadera injusticia que azota el mundo. He tenido una carrera de ensueño, así que no me voy a bajar ese camino trillado. Me pongo furioso por la injusticia, la crueldad, el egoísmo y la irracionalidad que vemos a nuestro alrededor”, se compara.
Y esa conciencia es la que le permite seguir y tener la fuerza para dejar su testimonio, sobre lo que para él es ahora importante de saber y que resumen sus divagaciones. Con ese objetivo entrega diez consejos a las personas sanas para enfrentar la vida.
Un decálogo que él dice, lo usaría si tuviera la oportunidad de volver a recorrer el camino.
1. No pierdas tu vida en un trabajo que odies. Es demasiado corta para vivirla únicamente durante las tardes y los fines de semana.
2. Trata de adaptarte. Si te pasa algo muy malo sobre lo cual no tengas control, aprende todo lo que puedas sobre ello e intenta superarlo. Darte cabezazos contra una pared no es productivo.
3. Si crees que puedes cambiar algo, inténtalo. Hace todo lo posible para lograrlo. Trata de entender la esencia del problema y entonces te vas a dar cuenta de que se puede resolver.
4. No hay decisiones buenas o decisiones malas. Si alguna vez tomas una decisión que luego consideras errónea, aprende de ella e intenta hacerlo mejor la próxima vez. Nunca sabes lo que acabará siendo bueno o malo, así que lamentarse es una pérdida de tiempo.
5. No te arrepientas del pasado. Ni vivas pensando que podrías haberlo cambiado. Vive en el presente. Pero no el de un solo momento, es demasiado corto. "Ahora" es un pedazo de tiempo corto que incluye un poco del pasado, un poco del futuro y el presente mismo.
6. Pide perdón. En cuanto puedas si crees que has hecho daño a alguien. No intentes fingir que eres perfecto. Acepta tu responsabilidad.
7. Mantén todas tus opciones abiertas tanto tiempo como sea posible. No te cierres a otras posibilidades antes de tiempo.
8. Mantén tu sentido del humor. Aunque no siempre parezca posible.
9. Carpe Diem. En otras palabras, ¡aprovecha el momento!
10. No tengas miedo de la muerte. Si no la temes, no temerás nada que te depare la vida.
Británica con cáncer deja guía a su familia
El 24 de mayo pasado, Annmarie James-Thomas había cumplido 45 años. Sin embargo, no alcanzó ya que en marzo falleció víctima de un cáncer cervical. Pero sus familiares igual quisieron recordarla, por lo que se reunieron en la peluquería de su madre para hacer un brindis y también para lanzar oficialmente el libro que la mujer escribió antes de morir, titulado "Necesitas humor con un tumor. Reflexiones de un viaje con cáncer" ("You need humour with a tumour. Reflections on a journey with cancer").
Pero eso no fue todo, ya que Geraint, el marido de Annmarie, aprovechó la oportunidad de hacer público una especie de "plan de vida" que su esposa escribió de su puño y letra, y que él descubrió luego de su deceso. En el documento, la mujer incluyó 20 puntos que a su juicio ayudarían a sus familiares y amigos a ser felices.
Annmarie comenzó a escribir su "guía" a comienzos de 2013, luego de darse cuenta de que el cáncer ya no le daría mucho tiempo más, y claramente muestra su actitud positiva ante la vida, según informó el periódico inglés "The Telegraph".
Los consejos que propone la mujer son:
1.- Lo que hagas, siempre regresará.
2.- Tú defines tu propio guión. No dejes que otros lo escriban por ti.
3.- Cualquier cosa que alguien te haya hecho en el pasado, no tiene poder en el presente, a no ser de que tú le des ese poder.
4.- Cuando las personas te muestren quiénes son, créeles la primera vez.
5.- Preocuparse es una pérdida de tiempo. Usa la misma energía para hacer algo sobre aquello que te preocupa.
6.- Aquello en lo que crees tiene más poder que lo que sueñas, deseas o esperas. Te conviertes en lo que crees.
7.- Si la única oración que siempre dices es "gracias", entonces es suficiente.
8.- La felicidad que sientes está en directa relación con el amor que entregas.
9.- El fracaso es una señal que te llevará en otra dirección.
10.- Si tomas una decisión que está en contra de lo que todos los demás piensan, el mundo no se vendrá abajo.
11.- Confía en tus instintos. La intuición no miente.
12.- Ámate a ti mismo y luego aprende a extender ese amor a los otros en cada encuentro.
13.- Deja que la pasión maneje tu profesión.
14.- El amor no duele. Se siente realmente bien.
15.- Cada día trae la oportunidad de empezar de nuevo.
16.- La duda significa "no". No respondas. No te apresures.
17.- Cuando no sepas qué hacer, quédate tranquilo. La respuesta vendrá.
18.- Los problemas no durarán para siempre.
19.- Esto también pasará.
20.- Actuaré con la intención de ser fiel a mí mismo.
FUERZA Y CORAJE
Annmarie fue diagnosticada con cáncer cervical hace dos años. En un comienzo, ella y su esposo decidieron no decirles nada a sus hijos de 22, 18, 16 y 13 años, con el objetivo de seguir adelante con sus vidas lo más normalmente posible.
Sin embargo, alrededor de un año después, la pareja decidió dejar un testimonio de lo que significa vivir con la enfermedad, por lo que en conjunto comenzaron a escribir el libro. Según describe la página en Facebook de "Necesitas humor con un tumor", éste es "la historia de esperanza y decepción, fuerza y coraje, de cómo ella y su familia enfrentaron el diagnóstico y vivieron la vida al máximo".
La mujer ya había tenido experiencias cercanas con el cáncer, ya que tanto su padre como su suegro fallecieron a causa de él. Por esto, estaba determinada a no perder el amor por la vida, así que buscó algo diferente.
"Se rehusó a seguir la ruta puramente médica (…) Su viaje la llevó a la América, en la búsqueda de otra forma de combatir el tumor que crecía en su interior", señala la página de la red social.
"No había manera de que Annmarie quisiera que el cáncer se hiciera cargo de su vida (…) Ella amaba la vida", relató su esposo al periódico"Daily Mail".
viernes, 26 de julio de 2013
Los 10 ‘súper alimentos’ anticáncer
El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF) estima que alrededor del 34% de los cánceres se originan en los hábitos y el estilo de vida, incluyendo la dieta. Pero la buena noticia es que numerosos estudios identificaron varios alimentos que pueden ayudar a combatir la enfermedad. El sitio ivillage.com los agrupó en un listado:
1) Brócoli
Protege de: varios tipos de cáncer, incluidos los de mama, pulmón, colon, próstata y vejiga.
Por qué funciona: se cree que el sabor ligeramente amargo del brócoli, los repollitos de Bruselas y la coliflor está relacionado con ciertos “poderes” anti-cáncer. En estudios de laboratorio, los químicos isotiocianatos y glucosinolatos demostraron interferir con la progresión de la enfermedad.
2) Té verde
Protege de: muchos tipos de cánceres, incluidos los de estómago, vejiga y colon.
Por qué funciona: contiene EGCG, un potente antioxidante que puede detener el daño a nivel genético y que, en estudios con animales, demostró limitar la formación de tumores. El té verde es más bajo en cafeína que el té negro o el café, pero si se toma en grandes cantidades puede causar problemas como náuseas y dificultad para dormir.
3) Ajo
Protege de: varios tipos de cáncer, incluidos los de estómago, colon, boca y garganta.
Por qué funciona: los compuestos que generan el olor característico del ajo son potentes agentes anti-cáncer. Para obtener su máximo rendimiento hay que cortar o aplastar el diente y comerlo crudo o apenas cocido. Todos los alimentos de la familia de la cebolla, incluidos los puerros y los echalotes, brindan beneficios similares.
4) Tofu
Protege de: cánceres de mama y próstata.
Por qué funciona: las isoflavonas contenidas en los granos de soja pueden ayudar a bloquear los efectos de los estrógenos más fuertes, lo que reduciría el riesgo de padecer cánceres relacionados con hormonas. Otros alimentos de soja también ofrecen protección, pero si está muy procesada (como en los suplementos) no ha demostrado ser eficaz.
5) Pescados grasos
Protegen de: cáncer de próstata.
Por qué funcionan: los ácidos grasos omega-3 contenidos en pescados como el salmón, la caballa y el atún pueden ser aliados de la salud masculina. Tienen propiedades anti-inflamatorias que reducirían el riesgo de sufrir cáncer de próstata.
6) Cereales de granos enteros
Protegen de: cáncer de mama y de colon.
Por qué funcionan: los granos enteros son ricos en compuestos que se han relacionado con un menor riesgo de tener cáncer. Estos “poderes” se encuentran en el salvado, la avena y la granola. Lo mejor: elegir versiones bajas en sal y en azúcar.
7) Yogurt
Protege de: cáncer de mama y de colon.
Por qué funciona: los probióticos, bacterias beneficiosas que se encuentran en el yogurt, promueven la salud digestiva y pueden aumentar el rendimiento del sistema inmunológico. En estudios realizados en animales, su ingesta regular demostró aumentar los niveles de componentes anti-cáncer, como el interferón.
8) Naranjas y zanahorias
Protegen de: cáncer de pulmón, entre otros.
Por qué funcionan: las naranjas y las zanahorias son ricas, respectivamente, en vitamina C y antioxidantes betacarotenos. Los antioxidantes ayudan a neutralizar los radicales libres, moléculas que causan daños que pueden generar cáncer. Conviene incorporarlos directamente de las frutas o verduras, ya que tomarlos en forma de suplementos no ha demostrado tener efectos protectores.
9) Semillas de lino
Protegen de: cáncer de mama y colon.
Por qué funcionan: contienen lignanos, estrógenos vegetales que pueden alterar el metabolismo de los estrógenos naturales y proteger contra el cáncer de mama. Además, estudios de laboratorio sugieren que algunos de sus componentes (los lignanos, los ácidos grasos omega-3 y la fibra) ayudarían a prevenir el cáncer de colon.
10) Salsa de tomate
Protege de: varios tipos de cáncer, incluido el de próstata.
Por qué funciona: contiene licopeno, un potente limpiador de radicales libres. Por eso, los hombres que consumen muchos productos con tomate tendrían un riesgo menor de sufrir cáncer de próstata. Curiosamente, los efectos son mucho mayores cuando los tomates se han cocinado (y se preparan, por ejemplo, en salsas) que cuando se comen crudos.
1) Brócoli
Protege de: varios tipos de cáncer, incluidos los de mama, pulmón, colon, próstata y vejiga.
Por qué funciona: se cree que el sabor ligeramente amargo del brócoli, los repollitos de Bruselas y la coliflor está relacionado con ciertos “poderes” anti-cáncer. En estudios de laboratorio, los químicos isotiocianatos y glucosinolatos demostraron interferir con la progresión de la enfermedad.
2) Té verde
Protege de: muchos tipos de cánceres, incluidos los de estómago, vejiga y colon.
Por qué funciona: contiene EGCG, un potente antioxidante que puede detener el daño a nivel genético y que, en estudios con animales, demostró limitar la formación de tumores. El té verde es más bajo en cafeína que el té negro o el café, pero si se toma en grandes cantidades puede causar problemas como náuseas y dificultad para dormir.
3) Ajo
Protege de: varios tipos de cáncer, incluidos los de estómago, colon, boca y garganta.
Por qué funciona: los compuestos que generan el olor característico del ajo son potentes agentes anti-cáncer. Para obtener su máximo rendimiento hay que cortar o aplastar el diente y comerlo crudo o apenas cocido. Todos los alimentos de la familia de la cebolla, incluidos los puerros y los echalotes, brindan beneficios similares.
4) Tofu
Protege de: cánceres de mama y próstata.
Por qué funciona: las isoflavonas contenidas en los granos de soja pueden ayudar a bloquear los efectos de los estrógenos más fuertes, lo que reduciría el riesgo de padecer cánceres relacionados con hormonas. Otros alimentos de soja también ofrecen protección, pero si está muy procesada (como en los suplementos) no ha demostrado ser eficaz.
5) Pescados grasos
Protegen de: cáncer de próstata.
Por qué funcionan: los ácidos grasos omega-3 contenidos en pescados como el salmón, la caballa y el atún pueden ser aliados de la salud masculina. Tienen propiedades anti-inflamatorias que reducirían el riesgo de sufrir cáncer de próstata.
6) Cereales de granos enteros
Protegen de: cáncer de mama y de colon.
Por qué funcionan: los granos enteros son ricos en compuestos que se han relacionado con un menor riesgo de tener cáncer. Estos “poderes” se encuentran en el salvado, la avena y la granola. Lo mejor: elegir versiones bajas en sal y en azúcar.
7) Yogurt
Protege de: cáncer de mama y de colon.
Por qué funciona: los probióticos, bacterias beneficiosas que se encuentran en el yogurt, promueven la salud digestiva y pueden aumentar el rendimiento del sistema inmunológico. En estudios realizados en animales, su ingesta regular demostró aumentar los niveles de componentes anti-cáncer, como el interferón.
8) Naranjas y zanahorias
Protegen de: cáncer de pulmón, entre otros.
Por qué funcionan: las naranjas y las zanahorias son ricas, respectivamente, en vitamina C y antioxidantes betacarotenos. Los antioxidantes ayudan a neutralizar los radicales libres, moléculas que causan daños que pueden generar cáncer. Conviene incorporarlos directamente de las frutas o verduras, ya que tomarlos en forma de suplementos no ha demostrado tener efectos protectores.
9) Semillas de lino
Protegen de: cáncer de mama y colon.
Por qué funcionan: contienen lignanos, estrógenos vegetales que pueden alterar el metabolismo de los estrógenos naturales y proteger contra el cáncer de mama. Además, estudios de laboratorio sugieren que algunos de sus componentes (los lignanos, los ácidos grasos omega-3 y la fibra) ayudarían a prevenir el cáncer de colon.
10) Salsa de tomate
Protege de: varios tipos de cáncer, incluido el de próstata.
Por qué funciona: contiene licopeno, un potente limpiador de radicales libres. Por eso, los hombres que consumen muchos productos con tomate tendrían un riesgo menor de sufrir cáncer de próstata. Curiosamente, los efectos son mucho mayores cuando los tomates se han cocinado (y se preparan, por ejemplo, en salsas) que cuando se comen crudos.
jueves, 25 de julio de 2013
Las mujeres altas tienen más riesgo de sufrir cáncer, según investigación
Las mujeres más altas enfrentan mayores riesgos en relación a diversos tipos de cáncer que las más bajas, según un estudio estadounidense publicado este jueves.
Los investigadores estudiaron una muestra de casi 145.000 mujeres posmenopáusicas de entre 50 y 79 años para un análisis publicado en la revista estadounidense Cancer Epidemiology.
Los científicos hallaron que cada 10 centímetros adicionales de altura había un riesgo un 13% mayor de contraer cáncer.
"En última instancia, el cáncer es resultado de un proceso relacionado con el crecimiento, por lo que tiene sentido que las hormonas u otros factores de crecimiento que influencian la altura también afecten al riesgo de cáncer", afirmó el principal autor del estudio, Geoffrey Kabat, epidemiológo del Albert Einstein College of Medicine of Yeshiva University en Nueva York.
Tras 12 años de seguir a mujeres que comenzaron el estudio sin tener cáncer, los investigadores encontraron vínculos entre una mayor altura y una mayor posibilidad de desarrollar cáncer de mama, colon, endometrio, riñón, ovario, recto, tiroides, así como mielomas múltiples y melanomas.
El vínculo con la altura permaneció incluso después de que los científicos ajustaran factores que pueden influenciar estos tipos de cáncer, como edad, peso, educación, hábitos fumadores, consumo de alcohol o terapia hormonal.
"Estamos sorprendidos del número de tipos de cáncer que se asocian positivamente con la altura", añadió Kabat.
En algunos cánceres hubo incluso un mayor riesgo entre mujeres más altas, como un riesgo de 23 a 29% más de desarrollar cáncer de riñón, recto, tiroides y sangre por cada 10 centímetros adicionales de altura.
Ninguno de los 19 cánceres estudiados mostró un menor riesgo relacionado con una mayor altura.
El estudio no estableció un cierto nivel de altura en el que el riesgo de cáncer comienza a aumentar, y Kabat afirmó que es importante recordar que el incremento del riesgo es pequeño.
"Es necesario tener en cuenta que aspectos como la edad, el ser fumador, el índice de masa corporal o otros factores de riesgo tienen efectos mucho más considerables", dijo.
"La asociación de la altura con varios tipos de cáncer sugiere que las exposiciones en los primeros momentos de la vida, incluida la nutrición, juegan un papel a la hora de influenciar el riesgo de una persona a sufrir cáncer".
Los investigadores estudiaron una muestra de casi 145.000 mujeres posmenopáusicas de entre 50 y 79 años para un análisis publicado en la revista estadounidense Cancer Epidemiology.
Los científicos hallaron que cada 10 centímetros adicionales de altura había un riesgo un 13% mayor de contraer cáncer.
"En última instancia, el cáncer es resultado de un proceso relacionado con el crecimiento, por lo que tiene sentido que las hormonas u otros factores de crecimiento que influencian la altura también afecten al riesgo de cáncer", afirmó el principal autor del estudio, Geoffrey Kabat, epidemiológo del Albert Einstein College of Medicine of Yeshiva University en Nueva York.
Tras 12 años de seguir a mujeres que comenzaron el estudio sin tener cáncer, los investigadores encontraron vínculos entre una mayor altura y una mayor posibilidad de desarrollar cáncer de mama, colon, endometrio, riñón, ovario, recto, tiroides, así como mielomas múltiples y melanomas.
El vínculo con la altura permaneció incluso después de que los científicos ajustaran factores que pueden influenciar estos tipos de cáncer, como edad, peso, educación, hábitos fumadores, consumo de alcohol o terapia hormonal.
"Estamos sorprendidos del número de tipos de cáncer que se asocian positivamente con la altura", añadió Kabat.
En algunos cánceres hubo incluso un mayor riesgo entre mujeres más altas, como un riesgo de 23 a 29% más de desarrollar cáncer de riñón, recto, tiroides y sangre por cada 10 centímetros adicionales de altura.
Ninguno de los 19 cánceres estudiados mostró un menor riesgo relacionado con una mayor altura.
El estudio no estableció un cierto nivel de altura en el que el riesgo de cáncer comienza a aumentar, y Kabat afirmó que es importante recordar que el incremento del riesgo es pequeño.
"Es necesario tener en cuenta que aspectos como la edad, el ser fumador, el índice de masa corporal o otros factores de riesgo tienen efectos mucho más considerables", dijo.
"La asociación de la altura con varios tipos de cáncer sugiere que las exposiciones en los primeros momentos de la vida, incluida la nutrición, juegan un papel a la hora de influenciar el riesgo de una persona a sufrir cáncer".
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