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miércoles, 14 de agosto de 2019
martes, 30 de julio de 2019
miércoles, 3 de julio de 2019
domingo, 23 de junio de 2019
Radioterapia de alta precisión en oncología
La medicina de precisión es un método que permite al médico seleccionar tratamientos con mayor probabilidad de ayudar a los pacientes de acuerdo con un concepto genético de su enfermedad. Este método también ha sido incorporado a la actividad asistencial oncológica.
El contar con un diagnóstico preciso es vital para la aplicación de un tratamiento personalizado para cada tipo de cáncer. Un centro de referencia a nivel latinomericano es la Fundación Arturo López Pérez (FALP) en Chile, que cuenta con especialistas capacitados en hospitales del primer mundo y cumplen con protocolos rigurosos para cada caso en particular.
“El Centro Oncológico, en convenio con hospitales de Estados Unidos, realiza una serie de estudios para evaluar las alteraciones que se producen en un tumor utilizando una tomografía con emisión de positrones (TEP), con el fin de conocer la actividad metabólica, que es fusionada con la parte anatómica y morfológica. De esa manera se obtiene un resultado específico para el diagnóstico”, explica el especialista chileno en radioterapia oncológica Milton Pérez Cantero, quien recientemente visitó Bolivia para dar una charla acerca de los “Avances en tratamientos de cáncer en Chile, con un enfoque radio-oncológico”.
Según el especialista, en el estudio las células cancerosas se observan como puntos brillantes en la TEP, que son muy útiles en los siguientes casos: detección del cáncer, descubrir si se ha diseminado y hallar alguna recurrencia.
Recordemos que el cáncer es un padecimiento que se produce cuando suceden cambios en un grupo de células normales del organismo, donde se genera un crecimiento anormal e incontrolado que da lugar a un tumor, con excepción de la leucemia que se presenta en la sangre.
En ese marco existen dos tipos de tumores: los benignos y los malignos. Los primeros no son cancerosos y muy rara vez suponen alguna amenaza. Suele crecer con lentitud y no se propagan. En cambio los segundos se desarrollan con rapidez, se diseminan y destruyen los tejidos vecinos, mediante un proceso conocido como metástasis.
Para la aplicación de la radiocirugía se deben cumplir ciertos criterios mínimos como el tamaño, la ubicación y el tipo de tumor a tratar. “Este protocolo es fundamental para tomar la decisión de irradiar o no, porque muchos tumores no requieren de este procedimiento, por ello todo depende de realizar un diagnóstico específico y de la condición clínica del paciente”, explica el especialista.
“La radioterapia puede ser aplicada en pacientes con cáncer entre los 3 a 6 años de edad, si son menores a este rango no es recomendable, porque los niños a esa edad están en pleno desarrollo y esto puede repercutir negativamente. Pero de ahí en adelante pueden acceder hasta los 100 años o más, no hay límite de edad”, enfatiza Pérez Cantero.
El especialista recuerda que, cuando se aplicaba la técnica convencional en radioterapia, el tratamiento requería de 4 a 7 semanas, pero en la actualidad, con los nuevos equipos ese tiempo se ha reducido a 5 sesiones como máximo, dependiendo del tipo de cáncer que tenga el paciente, lo que sin duda contribuye a mejorar la calidad de vida del paciente.
ONCOGENÓMICA
Otra de las novedades que tiene la FALP es el estudio de la oncogenómica, referida al desarrollo y conocimiento de la genómica del cáncer, a partir de los datos obtenidos de perfiles moleculares, que permite una mejor clasificación (molecular) de los tumores, así como el desarrollo de nuevos fármacos para los tratamientos.
“La oncogenómica nos permite llevar a una unidad de asesoramiento genético un diagnóstico personalizado para aquellas personas que tengan un riesgo alto de patología neoplásica. Tenemos un cuadro de quienes se deberían hacer este tipo de análisis en pacientes menores a 50 años, en particular, en los casos de cáncer de mama, colorrectal, riñón, endometrio y ovarios”, explica Pérez.
Milton Pérez Cantero tiene amplia experiencia en el campo de radioterapia oncológica de la Universidad de Buenos Aires (Argentina) y es Magíster en Técnicas de Radioterapia Avanzada, de la Universidad de los Andes en Chile.
El contar con un diagnóstico preciso es vital para la aplicación de un tratamiento personalizado para cada tipo de cáncer. Un centro de referencia a nivel latinomericano es la Fundación Arturo López Pérez (FALP) en Chile, que cuenta con especialistas capacitados en hospitales del primer mundo y cumplen con protocolos rigurosos para cada caso en particular.
“El Centro Oncológico, en convenio con hospitales de Estados Unidos, realiza una serie de estudios para evaluar las alteraciones que se producen en un tumor utilizando una tomografía con emisión de positrones (TEP), con el fin de conocer la actividad metabólica, que es fusionada con la parte anatómica y morfológica. De esa manera se obtiene un resultado específico para el diagnóstico”, explica el especialista chileno en radioterapia oncológica Milton Pérez Cantero, quien recientemente visitó Bolivia para dar una charla acerca de los “Avances en tratamientos de cáncer en Chile, con un enfoque radio-oncológico”.
Según el especialista, en el estudio las células cancerosas se observan como puntos brillantes en la TEP, que son muy útiles en los siguientes casos: detección del cáncer, descubrir si se ha diseminado y hallar alguna recurrencia.
Recordemos que el cáncer es un padecimiento que se produce cuando suceden cambios en un grupo de células normales del organismo, donde se genera un crecimiento anormal e incontrolado que da lugar a un tumor, con excepción de la leucemia que se presenta en la sangre.
En ese marco existen dos tipos de tumores: los benignos y los malignos. Los primeros no son cancerosos y muy rara vez suponen alguna amenaza. Suele crecer con lentitud y no se propagan. En cambio los segundos se desarrollan con rapidez, se diseminan y destruyen los tejidos vecinos, mediante un proceso conocido como metástasis.
TRATAMIENTOS
Para la aplicación de la radiocirugía se deben cumplir ciertos criterios mínimos como el tamaño, la ubicación y el tipo de tumor a tratar. “Este protocolo es fundamental para tomar la decisión de irradiar o no, porque muchos tumores no requieren de este procedimiento, por ello todo depende de realizar un diagnóstico específico y de la condición clínica del paciente”, explica el especialista.
“La radioterapia puede ser aplicada en pacientes con cáncer entre los 3 a 6 años de edad, si son menores a este rango no es recomendable, porque los niños a esa edad están en pleno desarrollo y esto puede repercutir negativamente. Pero de ahí en adelante pueden acceder hasta los 100 años o más, no hay límite de edad”, enfatiza Pérez Cantero.
El especialista recuerda que, cuando se aplicaba la técnica convencional en radioterapia, el tratamiento requería de 4 a 7 semanas, pero en la actualidad, con los nuevos equipos ese tiempo se ha reducido a 5 sesiones como máximo, dependiendo del tipo de cáncer que tenga el paciente, lo que sin duda contribuye a mejorar la calidad de vida del paciente.
ONCOGENÓMICA
Otra de las novedades que tiene la FALP es el estudio de la oncogenómica, referida al desarrollo y conocimiento de la genómica del cáncer, a partir de los datos obtenidos de perfiles moleculares, que permite una mejor clasificación (molecular) de los tumores, así como el desarrollo de nuevos fármacos para los tratamientos.
“La oncogenómica nos permite llevar a una unidad de asesoramiento genético un diagnóstico personalizado para aquellas personas que tengan un riesgo alto de patología neoplásica. Tenemos un cuadro de quienes se deberían hacer este tipo de análisis en pacientes menores a 50 años, en particular, en los casos de cáncer de mama, colorrectal, riñón, endometrio y ovarios”, explica Pérez.
Milton Pérez Cantero tiene amplia experiencia en el campo de radioterapia oncológica de la Universidad de Buenos Aires (Argentina) y es Magíster en Técnicas de Radioterapia Avanzada, de la Universidad de los Andes en Chile.
sábado, 22 de junio de 2019
Cuerpo de Teodosia fue llevado a su tierra natal
Teodosia Sonko, que denunció corrupción en el Hospital de Clínicas, murió el jueves por la tarde, y sus restos fueron llevados a su tierra natal, la localidad de San José de Pasto Pata, provincia Sud Yungas, y el esposo espera que se haga justicia con el responsable de las irregularidades en el nosocomio.
Teodosia no resistió más el dolor de su enfermedad, dejó a su esposo y a sus cinco hijos. La Familia decidió realizar un viaje de tres horas y media hasta la localidad de San José para darle el último adiós.
Valerio Tuffo López, esposo de Sonko, manifestó a lo Coyuntural su arrepentimiento por haber viajada desde Sud Yungas hasta la ciudad de La Paz para salvar la vida, de quien eligió como su eterna compañía.
"Por buscar sanidad ha encontrado la muerte", dijo y lamentó que el oncólogo A.Q. haya sido beneficiado con arresto domiciliario, siendo el principal autor de la corrupción en el hospital de Clínicas y Hospital Obrero.
"Pido justicia, que se lo vuelva a meter a la cárcel (al oncólogo A.Q.). Que prueba más quieren los fiscales", dijo el esposo a tiempo de asegurar que colaborará en las investigaciones hasta lograr justicia por la muerte de Teodosia Sonko de 55 años.
Sonko estuvo internada en el Instituto Boliviano Japonés de Gastroenterología, pero por el deterioro de su salud los médicos la desahuciaron, debido a la metástasis que provocó el cáncer de vesícula, que afectó a su hígado, pulmones y huesos.
HIJA
"Estaba muy desanimada, le dolía todo el cuerpo. Lloraba por haber conocido al doctor Aldo. Q., él tiene la culpa de que mi mamá haya muerto. Él no ha querido entregar sus resultados de la radioterapia. Ella estaría viva, si no fuera por ese mal médico. Exigimos justicia", dijo Marlene Ruffo, una de sus hijas, a ANF.
A Teodosia le detectaron el cáncer de vesícula hace dos años, y al preguntar una cura para su enfermedad conoció al doctor Aldo Q., un oncólogo que trabajaba en el nosocomio miraflorino. Este le prometió un tratamiento ideal, con máquinas de última tecnología, a un precio de 12.000 bolivianos.
Con mucho esfuerzo, la mujer consiguió 8.000 bolivianos para iniciar sus 15 sesiones de radioterapia para evitar que el tumor se expanda en su cuerpo.
Sin embargo, la paciente desconocía que las radioterapias que recibía eran del Hospital de Clínicas "donde ese tratamiento cuesta entre Bs 2.500 y Bs 3.000", ya que el oncólogo al parecer le había prometido hacer las sesiones en una clínica particular.
Cuando increpó a Aldo Q., éste se molestó y le advirtió que si no le completaba el saldo por las radioterapias, no le entregaría su informe médico. Y lo cumplió, hasta la fecha el galeno y sus cómplices hicieron desaparecer el historial de la paciente, según da cuenta ANF.
Teodosia no resistió más el dolor de su enfermedad, dejó a su esposo y a sus cinco hijos. La Familia decidió realizar un viaje de tres horas y media hasta la localidad de San José para darle el último adiós.
Valerio Tuffo López, esposo de Sonko, manifestó a lo Coyuntural su arrepentimiento por haber viajada desde Sud Yungas hasta la ciudad de La Paz para salvar la vida, de quien eligió como su eterna compañía.
"Por buscar sanidad ha encontrado la muerte", dijo y lamentó que el oncólogo A.Q. haya sido beneficiado con arresto domiciliario, siendo el principal autor de la corrupción en el hospital de Clínicas y Hospital Obrero.
"Pido justicia, que se lo vuelva a meter a la cárcel (al oncólogo A.Q.). Que prueba más quieren los fiscales", dijo el esposo a tiempo de asegurar que colaborará en las investigaciones hasta lograr justicia por la muerte de Teodosia Sonko de 55 años.
Sonko estuvo internada en el Instituto Boliviano Japonés de Gastroenterología, pero por el deterioro de su salud los médicos la desahuciaron, debido a la metástasis que provocó el cáncer de vesícula, que afectó a su hígado, pulmones y huesos.
HIJA
"Estaba muy desanimada, le dolía todo el cuerpo. Lloraba por haber conocido al doctor Aldo. Q., él tiene la culpa de que mi mamá haya muerto. Él no ha querido entregar sus resultados de la radioterapia. Ella estaría viva, si no fuera por ese mal médico. Exigimos justicia", dijo Marlene Ruffo, una de sus hijas, a ANF.
A Teodosia le detectaron el cáncer de vesícula hace dos años, y al preguntar una cura para su enfermedad conoció al doctor Aldo Q., un oncólogo que trabajaba en el nosocomio miraflorino. Este le prometió un tratamiento ideal, con máquinas de última tecnología, a un precio de 12.000 bolivianos.
Con mucho esfuerzo, la mujer consiguió 8.000 bolivianos para iniciar sus 15 sesiones de radioterapia para evitar que el tumor se expanda en su cuerpo.
Sin embargo, la paciente desconocía que las radioterapias que recibía eran del Hospital de Clínicas "donde ese tratamiento cuesta entre Bs 2.500 y Bs 3.000", ya que el oncólogo al parecer le había prometido hacer las sesiones en una clínica particular.
Cuando increpó a Aldo Q., éste se molestó y le advirtió que si no le completaba el saldo por las radioterapias, no le entregaría su informe médico. Y lo cumplió, hasta la fecha el galeno y sus cómplices hicieron desaparecer el historial de la paciente, según da cuenta ANF.
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